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Primera Presidenta de Paraguay en 2023: De la posibilidad real a una nueva utopía

Hasta hace unas semanas, se hablaba de la posibilidad de que en 2023, llegue por primera vez una mujer a la Presidencia del Paraguay. Sin embargo, las tres mujeres en carrera declinaron sus candidaturas para encabezar proyectos al Ejecutivo. Más allá de la coyuntura política de los partidos y de las cartas echadas tanto en la ANR como en la Concertación, analizamos porqué la chance de tener una mandataria nacional en las próximas elecciones, pasó a ser una nueva utopía.

Paraguay es uno de los pocos países de la región que aun no ha tenido a una mujer decidiendo los destinos de la nación, cuando el 49,6% de la población paraguaya son mujeres. Si bien, han habido importantes intentos de partidos tradicionales, como el caso de Blanca Ovelar en 2008, hasta la fecha, las mujeres paraguayas siguen disputando el poder político.

Hace casi una década, se dio una simbiosis de liderazgos femeninos en diferentes países de la región, de la mano de Michelle Bachelet en Chile, Cristina Fernández en Argentina, Dilma Rousseff en Brasil y Laura Chinchilla en Costa Rica, lo que generó una reconfiguración de la política sudamericana anteriormente gobernada solo por liderazgos masculinos.

En este 2022, tres mujeres de distintas extracciones y de reconocidas trayectorias decidieron disputar el poder a los liderazgos de partidos tradicionales. Esperanza Martínez (Frente Guasú), Soledad Núñez (Despertar) y Kattya González (Encuentro Nacional) habían lanzado sus precandidaturas a la Presidencia de Paraguay para el 2023.

“Ojalá que Paraguay esté en manos de las mujeres en el 2023. De acá sale la primera presidenta”, manifestó Esperanza Martínez en el episodio de Lomitos y Leyendas de Latitud25, grabado en marzo último.

Soledad Núñez, Esperanza Martínez y Kattya González, las tres mujeres que inicialmente lanzaron su pre candidatura a la Presidencia de la República.

En agosto de este año, las tres precandidatas desistieron de pelear por la Presidencia de la República, mientras que solo una de ellas, Soledad Núñez, estará como candidata a la vicepresidencia en la Concertación, acompañando a Efraín Alegre, titular del Partido Liberal.

Estas declinaciones generaron que, a la fecha, ya ninguna mujer encabece listas para la presidencia. Los dos movimientos mayoritarios del Partido Colorado, presentan chapas integradas netamente por hombres, pero la oposición entendió la necesidad del electorado, de otra manera.

En carpas de la Concertación Nacional hay tres candidatas a la vicepresidencia acompañando a figuras masculinas, además de la dupla Alegre-Núñez, también se inscribieron la reconocida lutier Luz Borja –acompañando al liberal Martín Burt–, así como la empresaria y dirigente del sector privado Patricia Dos Santos –como segunda de Sebastián Villarejo de PPQ–.

Independientemente a los motivos personales o políticos que llevaron a estas mujeres a declinar sus proyectos a la presidencia, preguntamos a especialistas en derechos de la mujer, cuál es el análisis que hacen sobre este escenario nacional, en relación a las mujeres en política.

“Las mujeres no estamos en igualdad de condiciones”

Los cargos unipersonales son mucho más difíciles para las mujeres, de hecho tenemos apenas un 11% de mujeres como intendentas en todo el país en las últimas elecciones municipales de 2021, manifestó Marcella Zub, abogada feminista de la organización civil Red de Mujeres del Sur.

Agregó que en Paraguay, existe una necesidad para las mujeres de contar con mayores estructuras y recursos económicos para enfrentar una candidatura unipersonal, a diferencia de una candidatura plurinominal, o sea, en las listas para cargos colectivos, donde hay un poquito más de chance, aunque reconoció que las mujeres aun están sub representadas.

“Yo creo que lastimosamente la bajada de estas tres candidatas, nos muestra las dificultades que tenemos las mujeres para ingresar en la política, por la falta de apoyo no solamente financiero y económico –ya que son las menos proclives a recibir financiamiento–, sino apoyo político, de quienes están en la cancha desde hace mucho más tiempo y se creen dueños de ese espacio. Las mujeres no estamos en igualdad de condiciones”, consideró.

Que las tres candidatas antes mencionadas, hayan renunciado, es una fusión tanto de la situación política como una cuestión de género. Afirmó que si estuvieran dadas las condiciones coyunturales para algunas de estas tres candidatas, ellas seguirían en la cancha, porque les sobra capacidad.

Por su parte, la senadora colorada, Blanca Ovelar, ex ministra de Educación y que también peleó por la Presidencia de la República en 2008, –en contacto con Latitud25– coincidió en que la renuncia a estas tres candidaturas a la Presidencia es un indicador más de cuán difícil es para la mujer el acceso al poder real y agregó que es “casi imposible en nuestro contexto”.

Muchos renunciamientos de parte de mujeres

La abogada y activista por los derechos de la mujer, Mirta Michi” Moragas, afirmó en contacto con Latitud25, que el hecho de tener tres pre candidatas a la presidencia a tener cero, es revelador de lo mucho que falta para que las mujeres puedan ganar mejores espacios dentro de la política.

“Creo que un hombre con sus capacidades (de Kattya, Esperanza y Soledad) estaría en un lugar más relevante, porque es mucho más valorado y la mujer tiene que hacer el doble de esfuerzo para ser visible en la política, para poder tener lugares preponderantes y siempre se espera de ellas más renunciamientos, entonces eso es lo que se vio acá, se vieron demasiados renunciamientos de las mujeres”, expresó.

Asimismo, agregó que este nuevo escenario político, lo que muestra es que, por un lado, la política la siguen llevando los hombres y que las mujeres no son prioridad para ocupar puestos, aun siendo muy buenas.

Además resaltó Paraguay perdió la posibilidad de tener una oferta electoral de tener mujeres de interesantes perfiles para todos los espectros políticos.

Por otra parte, cuestionó el hecho de que las mujeres sean elegidas como candidatas a la vicepresidencia, cuando en nuestro país, este puesto es considerado como un cargo de adorno, o popularmente, como se dice “de florero”, por lo que todavía parece que poner a la mujer en la Vicepresidencia es para modernizar la chapa y no necesariamente para compartir el poder, subrayó.

“Entonces yo lamento mucho que no haya habido las condiciones para que las mujeres puedan tener lugares de mayor preponderancia en este proceso, sé que es una cuestión que no se reduce al tema de género, pero en temas de género también es muy revelador la falta de visión política de los hombres para no darle preponderancia a las mujeres”, concluyó.

No obstante, Marcella Zub, destacó el hecho de que por lo menos, haya mujeres candidatas a la Vicepresidencia, ya que esto demuestra que los partidos saben que tienen que contar con la cuota de género.

“Esto ya no va sin las mujeres y hay una presión de alguna manera social y mediática. Esto de alguna manera ha contribuido al debate de que se incorporen más mujeres en ese campo”, indicó.

La importancia de instalar el debate y de poner el tema en la agenda

La especialista en derecho de las mujeres, Marcella Zub, dijo que de igual manera el hecho de que, por lo menos, se hayan mostrado en algún momento como candidatas con esa firmeza e intención, colocó elementos políticos en el debate, que no se hubieran puesto si ellas no hubieran tenido esa decisión inicial.

Añadió que al hablar, denunciar y visibilizar los casos, se está instalando el debate y ayuda a tener una conciencia de lo que están pasando las mujeres en política.

“Generar este proceso de sororidad entre mujeres, creo que fortalece a todas las mujeres que están dando una batalla que no es fácil, porque solamente el hecho de tomar esa decisión de entrar en la cancha, es una decisión que uno pone en balance muchas cosas, entre la vida personal y profesional”, manifestó.

Hizo comparaciones en cuanto a las experiencias existentes y remarcó que normalmente cuando las mujeres ingresan a la política, hacen como una pausa en sus carreras y no las retoman en las mismas condiciones en que las dejaron, mientras los hombres ganan prestigio en la política y sus cosas pueden esperar.

“En el caso de las mujeres no es así, tenemos muchas más cuestiones que perder y arriesgar cuando entramos en la disputa”, añadió.

Violencia política hacia las mujeres

En el último año, se dieron varios casos de violencia verbal hacia las mujeres en el Congreso y también hubo amenazas de muerte y hasta atentados en los comicios municipales anteriores.

“Cuando una mujer decide ingresar a la política, debe saber que uno va a recibir palos, ninguneos, críticas e incluso atentados contra la vida, como se dieron en las elecciones pasadas”, recordó Marella Zub.

Agregó que la violencia contra las mujeres en política es una de las muchas barreras que enfrentan las mujeres y por supuesto que una barrera grandísima.

Cabe recordar que el 22 de abril de 2021, en el Senado fue presentado un proyecto de ley “Para prevenir, sancionar y erradicar la violencia política contra las mujeres por razones de género”. El documento fue aprobado en general en la Cámara Alta, el 29 de julio de 2021, pero luego fue postergado sin plazo.

Referente a esa normativa, Zub explicó que por sí sola no cambia la realidad pero ayuda a generar cambios. “Sabemos que en Paraguay tenemos muchas leyes y no se están cumpliendo a cabalidad”, pensó.

Leé más: No podemos dejar de hablar de la violencia machista en política y la ley para erradicarla

Sin embargo, consideró que permite por lo menos hablar del tema y colocarlo en la agenda, ya que resaltó que si no hablamos del problema, el problema no existe.

“Cuando hablamos de violencia política, ponemos de manifiesto los casos que se dan y al pronunciarnos sobre esto, hace que podamos generar derecho, porque el derecho se construye; sabés bien que en el caso de las mujeres todos los derechos que tenemos, lo hemos logrado generando debate y colocándolo en la agenda pública”, concluyó.

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